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Diego Schattenhofer
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Software de gestión para restaurantes de alta cocina, con AI Chef Pro

Publicado
Sección
Industria
Diego Schattenhofer emplatando, concentrado, en el pase de la cocina de Taste 1973.

Qué tiene que resolver un software de gestión en la alta cocina

Un software de gestión para un restaurante de alta cocina es el sistema que guarda, antes de que el plato llegue a la sala, la hoja de coste, los ingredientes, los alérgenos y el rastro de higiene. Quien escribe «software de alta cocina», «app para alta cocina» o «plataforma de alta cocina» suele buscar eso. Hoy esas consultas caen en el artículo de AI Chef Pro, que presenta la suite y no explica qué trabajo de cocina tiene que cubrir cualquier programa, sea el que sea.

Conviene separar dos cosas que el buscador junta. Una app de gestión trabaja sobre números de cocina: gramajes, precios de compra, mermas, sustituciones y la lista de lo que hay que declarar. Una plataforma de vídeos enseña a cocinar. Las dos pueden llamarse «plataforma de alta cocina» y no sirven para lo mismo. Elegir mal no es un detalle de marketing: es pedirle a un curso filmado que conteste cuánto cuesta el pase de esta noche.

En Taste 1973 el pase es el momento en que esa información ya no admite un «luego lo miro». El plato sale o no sale. Lo que sigue no describe un programa imaginario de la casa. Describe el trabajo que cualquier software de este tipo tiene que aguantar, y después lo que AI Chef Pro dice de sí mismo en su portada y lo que este sitio ya publicó sobre Diego Schattenhofer.

Pescados enteros colgados y madurando en la cámara del restaurante Taste 1973

La cámara de maduración obliga a saber qué pieza entró, cuándo y en qué estado sale. Foto: archivo de Taste 1973, publicada en la página del restaurante.

Lo que la norma obliga a tener localizable

El Reglamento (UE) n.º 1169/2011 obliga a informar de todo ingrediente o coadyuvante del anexo II que cause alergias o intolerancias y que siga presente en el producto acabado, también cuando el alimento se sirve sin envasar. La AESAN lo recuerda en el programa de control de alérgenos: la obligación no se queda en el bote de la despensa. Llega al plato.

Esos grupos son 14. Un registro serio los nombra como el anexo, y cuando ayuda al comensal concreta el alimento (merluza, no solo «pescado»; calamar, no solo «molusco»). La guía de la AESAN sobre alimentos sin envasar, que desarrolla el Real Decreto 126/2015, admite varias maneras de decirlo: etiqueta, cartel, carta, recetario o información oral. Tiene que estar a mano antes de acabar la compra y no puede cobrarse aparte. Si se dice de palabra, el local necesita además un registro escrito o electrónico —hojas de producto o recetas de los platos— presente en el establecimiento, a disposición del control oficial y de quien lo pida, y un aviso visible de dónde se obtiene esa información o a quién hay que dirigirse.

Grupo del anexo II Qué hay que poder señalar
Cereales con gluten Trigo, centeno, cebada, avena y sus híbridos
Crustáceos El animal y los productos que salen de él
Huevos Huevo y productos a base de huevo
Pescado Pescado y productos a base de pescado
Cacahuetes Cacahuete y productos a base de cacahuete
Soja Soja y productos a base de soja
Leche Leche y derivados, lactosa incluida
Frutos de cáscara Almendra, avellana, nuez, anacardo, pacana, nuez de Brasil, pistacho, macadamia
Apio Apio y productos derivados
Mostaza Mostaza y productos derivados
Sésamo Granos de sésamo y lo que se elabora con ellos
Sulfitos Dióxido de azufre y sulfitos por encima de 10 mg/kg o 10 mg/litro, expresado como SO2
Altramuces Altramuz y productos a base de altramuz
Moluscos Moluscos y productos a base de moluscos

Esa tabla no es un modelo de carta. Es la lista que el registro no puede perderse. Un software que no deje escribir el grupo, o que lo esconda detrás de un nombre de fantasía del plato, no cumple la función aunque pinte muy bien el pase.

Al lado de los alérgenos está el APPCC. El Reglamento (CE) n.º 852/2004 pide a quien opera con alimentos un procedimiento permanente basado en esos principios, y la propia AESAN explica que el sistema tiene que ser lo bastante flexible para una cocina pequeña: a veces una guía de prácticas correctas de higiene es la vía razonable, siempre que el local la adapte a lo que de verdad hace. Temperaturas, limpieza, proveedores, mermas y trazabilidad no son un anexo romántico del oficio. Son el cuaderno que un inspector puede pedir y que la brigada tiene que encontrar sin rebuscar en un chat.

Nada de esto exige una marca concreta. Exige que el dato exista, que esté en el local y que alguien sepa abrirlo el sábado por la noche.

Las piezas, con el nombre del oficio y no el de una marca

Antes de hablar de ninguna suite, el trabajo se parte en piezas que cualquier cocina de este nivel reconoce. El nombre genérico va primero. La marca, si aparece, es un ejemplo posterior y no un requisito.

  • Hoja de coste del plato. Ingrediente, cantidad, precio de compra y lo que queda después de la merma. Sin esa hoja, el precio de la carta es una corazonada.
  • Inventario y merma. Qué entró, qué se tiró y qué sigue en cámara. La foto de los pescados colgados no es un adorno: es producto con fecha, y la fecha no vive en la memoria del jefe de partida.
  • Alérgenos. Los 14 grupos, ligados a la receta que se sirve hoy y no a la receta del mes pasado.
  • Registros de higiene. El procedimiento APPCC o la guía que el local haya adoptado, con los partes que toque rellenar de verdad.
  • Carta y sustituciones. Cuando falta un género, el cambio tiene que volver a pasar por la hoja de coste y por los alérgenos. Si no, el comensal come otra cosa de la que le leyeron.
Pieza Pregunta que tiene que poder contestar
Hoja de coste ¿Cuánto cuesta este plato con el precio de compra de esta semana?
Inventario y merma ¿Qué queda en cámara y qué se ha dado de baja?
Alérgenos ¿Qué grupos del anexo II lleva el plato que sale ahora?
Higiene ¿Dónde está el registro que pide el procedimiento?
Sustitución Si cambio un género, ¿quién rehace coste y declaración?

Un programa puede cubrir una sola de esas filas y ser honesto, o prometer las cinco y no guardar el histórico. La pregunta útil, al comparar, no es «¿lleva inteligencia artificial?». Es «¿responde a estas cinco preguntas con los datos de esta casa?».

El equipo de cocina de Taste 1973 trabaja un pescado grande sobre la mesa central, ante la pizarra

La brigada, el género y la pizarra: tres sitios donde el dato se pierde si no hay un registro. Foto: archivo de Taste 1973, publicada en la página del restaurante.

AI Chef Pro, la suite de agentes en la que participa Diego

AI Chef Pro es la suite de agentes de inteligencia artificial que este sitio ya presentó en un artículo propio. Aquel texto sitúa a Diego Schattenhofer en el equipo de expertos, en colaboración con John Guerrero, a quien llama CEO, y enumera herramientas con nombre de cocina: Cocina Creativa, Food Pairing AI, Mermas GenCal, ID Alérgenos, Mental Coach, Gastro Lexicum y Catering AI+. La innovación culinaria de la que habla el sitio no se delega en la herramienta: la herramienta se cuenta como apoyo del oficio, no como sustituto del pase.

Su portada actual habla de 75 agentes y usa, en inglés, los mismos oficios: Creative Cooking, Food Pairing AI, Waste GenCal, Allergen ID, Mental Coach, Gastro Lexicum, Catering AI+, más un calculador de raciones y un conversor de unidades.

Los planes y precios vigentes se publican en aichef.pro y cambian con el tiempo: la referencia válida es siempre la de la propia web.

AI Chef Pro no es el programa de caja del restaurante ni el libro de reservas. Es una suite de agentes para el trabajo de chef y de sala de máquinas de la cocina: redacción de recetas, cruce de ingredientes, mermas, alérgenos, vocabulario y encargos de catering. Quien la use tendrá que seguir volcando el precio real de su proveedor en la hoja de coste.

Sobre la gestión que ve el comensal, la página del restaurante publica un solo dato: las reservas las gestiona Europe Hotels International.

Lo que sí puede recorrerse en el journal y en la categoría de industria es el trabajo de producto: la cámara de los pescados, la investigación y la colaboración con laboratorios que otros artículos citan con su fuente.

La respuesta corta a «qué software usa un chef de alta cocina» es esta: el que deje localizables la hoja de coste, los 14 grupos de alérgenos y el registro de higiene, el día del servicio y no el lunes siguiente. AI Chef Pro es una de las suites que este sitio puede describir porque la ha publicado, con los precios de su portada y con el papel que el artículo de 2024 atribuye a Diego Schattenhofer. El resto de marcas que aparecen al buscar se quedan fuera: no vamos a reescribir su folleto.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿Qué es un software de gestión para un restaurante de alta cocina?
Es el conjunto de registros que permiten saber, antes de que el plato salga, qué lleva, cuánto cuesta, qué alérgenos declara y qué control de higiene lo respalda. No es una plataforma de vídeos de cocina ni un recetario suelto.
¿En qué se diferencia una app de alta cocina de una plataforma de vídeos?
Quien busca «plataforma de alta cocina» se encuentra a menudo con servicios de clases filmadas. Una app de gestión, en cambio, trabaja sobre la hoja de coste, el registro de ingredientes y el día a día de la brigada. Son oficios distintos y conviene no mezclarlos al elegir.
¿Qué información de alérgenos tiene que poder enseñar un restaurante?
La de los 14 grupos del anexo II del Reglamento (UE) n.º 1169/2011, también en el plato que se sirve sin envase. Puede ir en la carta, en un cartel o de palabra, y en este último caso hace falta un registro escrito o electrónico en el local y un aviso de a quién preguntar.
¿Qué es AI Chef Pro y qué relación tiene Diego Schattenhofer?
AI Chef Pro es una suite de agentes de inteligencia artificial para chefs y hostelería. El artículo que este sitio le dedicó en 2024 presenta a Diego Schattenhofer en el equipo de expertos, en colaboración con John Guerrero, a quien ese texto llama CEO.
¿Cuánto cuesta AI Chef Pro?
Los planes y precios vigentes se publican en aichef.pro y cambian con el tiempo, así que la referencia válida es siempre la de la propia web.
¿Qué programa de gestión usa Taste 1973?
Taste 1973 no lo publica. Lo único que dice la página del restaurante es que las reservas las gestiona Europe Hotels International.